Informe semanal del 10/07/2018

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1) Las semanas pasan y se parecen: los mercados están nerviosos y la guerra comercial continúa centrando toda la atención: En este contexto, los simples rumores son suficientes para alimentar movimientos importantes.

Los mercados volvieron a caer a principios de la semana pasada, especialmente como respuesta al anuncio de la Unión Europea (UE), que amenazó con impuestos a productos americanos por valor de 294.000 millones de dólares en respuestas a los ataques estadounidenses. Se tranquilizaron un poco cuando el secretario del Tesoro de EEUU puso fin a los rumores de que Donald Trump estaba pensando en retirar a EEUU de la OMC. Y el presidente americano añadió que EEUU no ha planeado nada “por el momento”. El jueves, los mercados rebotaron significativamente, alentados por los rumores de que el embajador de EEUU en Alemania había afirmado que Donald Trump suspendería las amenazas de impuestos a los vehículos europeos si la UE levantaba las suyas a los vehículos americanos. De hecho, actualmente los automóviles europeos importados a EEUU están sujetos a un impuesto del 2,5%, mientras que los vehículos americanos vendidos en territorio europeo se gravan al 10%. La Canciller alemana, Angela Merkel, se declaró dispuesta a negociar una rebaja de los aranceles aduaneros – una posición que casi no comparte ningún otro país europeo, especialmente Francia. Pero en última instancia esto son solo declaraciones y rumores, mientras que paradójicamente los hechos concretos apenas suscitan reacciones.

La publicación de las actas de la Fed, más allá de la confianza mostrada en las perspectivas de crecimiento y un tono más agresivo, principalmente revelaron que los miembros del FOMC debatieron sobre las consecuencias de la guerra comercial. Algunos señalaron de que muchos de sus contactos en los sectores del aluminio y acero estaban dispuestos a aumentar los precios de ventas para compensar el impacto financiero de los nuevos impuestos, pero no a invertir en la capacidad de producción. En otras palabras, la inflación importada sin una mejora del potencial de crecimiento, un escenario no muy agradable.

Finalmente, la entrada en vigor de aranceles estadounidenses del 25% sobre 34.000 millones de importaciones chinas anunciadas el viernes dio lugar a una respuesta china similar. Si los mercados hubieran tenido en cuenta esta posibilidad, podríamos esperar que se produjeran nuevas negociaciones que eviten la aplicación real de estos impuestos. Pero esta vez, los estadounidenses y los chinos han llegado hasta el final y Donald Trump le ha pedido a su Representante Comercial “que identifique 200.000 millones de dólares en productos chinos para gravar impuestos adicionales del 10%”.

2) El informe de empleo de EEUU correspondiente al mes de junio no reveló sorpresas importantes. La creación de empleo es más fuerte de lo esperado, con 213.000 puestos creados (se esperaban 195.000) y una revisión al alza de la cifra del mes anterior. Por el contrario, la tasa de desempleo volvió a subir, al 4,0% frente al 3,8% anterior. Esto se puede explicar en parte por el aumento en la tasa de participación que pasó del 62,7% al 62,9%. Seguido muy de cerca, el crecimiento salarial fue levemente más débil de lo esperado, en + 0,2% frente al  + 0,3% esperado, situándose en el + 2,7% anual (frente al + 2,8% esperado).

3) Los PMI finales del mes de junio, publicados la semana pasada en la zona euro, tranquilizaron. En 54,9 (frente al 55,0 esperado), el PMI manufacturero es estable. El sector de servicios mejoró, con 55,2 frente al 55,0 esperado, y el índice compuesto también mejoró levemente, hasta 54,9 frente al 54,8 esperado (la misma cifra que el mes anterior).

4) Otro signo de la solidez de la situación económica en la zona euro, después de varios meses de dudas: la producción industrial alemana aumentó un 2,6% mensual, frente al 0,3% esperado, y después de una caída del -1,3% del mes anterior. A un año, aumentó un 3,1%, mientras que el consenso esperaba solo un 1,5%. Estas son buenas noticias en un momento en el que la industria alemana tiene dudas sobre las perspectivas de su sector automovilístico en un contexto de guerra comercial.

 

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